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Viendo más allá de lo evidente

Una historia de Ingenio Mayagüez
Eadb O
Mayag

Para abordar los desafíos en el cultivo de la caña de azúcar, las empresas agroindustriales recurren cada vez más a tecnologías de punta como la inteligencia artificial y las imágenes en ultra-alta resolución para analizar y conocer a fondo sus cultivos.

En relación a esto, uno de los aspectos clave a analizar es la despoblación (espacios sin caña) e identificar los tramos de surco despoblados (que no tienen o no muestran rebrotes), ya que este análisis permite tomar decisiones para optimizar los recursos, el rendimiento y la productividad.

Antes de que la metodología de Manglar llegara al sector azucarero, la despoblación se calculaba con mediciones manuales realizadas por cuadrillas de personas que proyectaban la despoblación global de toda el área. Pero al ser sólo un muestreo, la medición era imprecisa.

Detectar los pequeños rebrotes de caña, incluso al recorrer a pie un lote, es muy difícil para el ojo humano. Sin embargo, nuestros algoritmos son capaces de detectar rebrotes muy pequeños, gracias a que usamos imágenes con ultra-alta resolución.

Para conocer de primera mano los beneficios del análisis de despoblación realizado con Manglar, conversamos con Catalina Delgado, Directora de Agricultura de Precisión y SIG de Ingenio Mayagüez.

Catalina siempre ha pensado que las herramientas de IA aplicadas a la agricultura son una estrategia bajo la cual deben enfocarse los procesos de implementación de agricultura de precisión. En un inicio no era algo tan tangible porque se usaban diferentes modelos (modelos predictivos, maquinaria con sistemas que tenían algo de inteligencia artificial), «pero Manglar lo volvió visible, lo volvió tangible y lo volvió una herramienta para una toma de decisiones acertada y oportuna que nos ayuda a buscar ese objetivo que todos tenemos: mejorar nuestras labores de campo, aumentar la productividad y mejorar nuestros niveles de sacarosa».

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«Manglar se convirtió en un aliado estratégico para desarrollar procesos que generan una toma de decisiones más acertada». Ella insiste en el tema de las decisiones porque la agricultura suele manejarse a base de promedios y de datos empíricos, y Manglar permite medir y cuantificar de manera muy precisa, por ejemplo, los temas de despoblación. Esto ha resultado en una gran eficiencia en el uso de insumos y recursos y en una toma de mejores decisiones en busca de aumentar la productividad.

Sumado a esto, uno de los cambios más importantes para Ingenio Mayagüez se dio en la cultura de manejo del campo. «La palabra «cambio» siempre genera resistencia, y más en un ámbito como el agrícola. Decirle a una persona que ya no va a tener que salir a al campo a contar cuántos espacios tiene en caña y cuántos paquetes necesita, y que nosotros bajo una herramienta de alta precisión le vamos a entregar estos procesos ya cuantificados, siempre genera una resistencia, siempre genera un miedo: «Si siempre lo he hecho así, ¿por qué voy a tener que cambiar?». Pero hemos podido demostrar con datos muy consistentes, muy precisos y ampliamente validados en campo, que la tecnología vino para quedarse y que es una aliada. Hoy en día ya es un mayordomo o una persona que está en campo quien solicita la generación de mapas de resiembra o de espacios en caña para determinar cuánta resiembra necesita, con el fin de tener respuesta a la problemática que tienen en campo y así mantener los estándares de productividad».

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«Somos un equipo que le cree mucho a la tecnología, pero que le cree validando en campo, saliendo a revisar que lo que esta herramienta nos ofrece es verdad, porque creemos que es la mejor manera de llevar el mensaje al personal que está día a día en las labores. Hemos salido a hacer un conteo muy preciso de la despoblación mediante cuadrillas manuales, y las diferencias entre esa metodología versus la de Manglar fueron inferiores al 3 %». Esto generó seguridad en su personal y en su área. Pero, sobre todo, seguridad en sus proveedores de caña al poder medir de forma precisa los cálculos de despoblación. Más del 65 % del área en Mayagüez es de proveedores de caña, «por lo que no nos quedamos con la implementación de estos procesos sólo dentro de nuestras áreas de administración directa, sino que la hemos ampliado a nuestros aliados de negocio como una herramienta que les permite ver que nos preocupamos por su campo y por su productividad y que estamos con ellos en este proceso de mejorar continuamente».

Respecto a los planes de resiembra, Catalina siente que Manglar se preocupa por cubrir sus necesidades como ingenio y como personas que están en campo con un sinnúmero de trabajos adicionales (no sólo la resiembra). «Van más allá y dan un valor agregado: no es sólo entregar una imagen, no es sólo entregar el total de metros lineales en caña, es generar informes entendibles por el personal en campo. Al verlos, un mayordomo sabe perfectamente dónde tiene el foco del problema, dónde centrar su plan de acción y dónde empezar a trabajar de manera ardua».

Para nosotros ha sido muy gratificante poder colaborar con el equipo liderado por Catalina Delgado, y nos enorgullece ser parte del impulso hacia un futuro más productivo y sostenible para Ingenio Mayagüez.

En Manglar estamos comprometidos con la innovación y la mejora continua de las operaciones agrícolas y nos emociona seguir trabajando en esta dirección con cada uno de nuestros clientes.

¿Te interesa conocer todo lo que podemos hacer por tu empresa y tus cultivos?

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